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La disparidad en el Sistema del Ahorro para el Retiro en México

El derecho humano a la seguridad social juega un papel fundamental para disminuir la pobreza, enfrentar la desigualdad y promover la inclusión social. La Organización Internacional del Trabajo define a la seguridad social como la protección que la sociedad proporciona a las personas que la integran mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de otra forma, ocasionarían la pérdida o una fuerte reducción de los ingresos por causa de una enfermedad, accidente de trabajo, enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez o muerte.

En México desde 1997 se maneja un sistema de ahorro para el retiro basado en la capitalización de cuentas individuales. Algunos de sus resultados han sido el otorgamiento de pensiones para el retiro insuficientes y de baja cobertura. Las más afectadas han sido las mujeres, debido a su mayor esperanza de vida, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población las mujeres viven casi 78 años, seis más que los hombres, aunque generan menos ahorro para el retiro. 

¿Existe disparidad en el sistema de capitalización mexicano? De acuerdo con la Coparmex menos de 40% de las mujeres que están en el mercado laboral cotizan en el Sistema del Ahorro para el Retiro (SAR), cuando este género representa más del 50% del capital humano en México.

La administración de las cuentas individuales se lleva a cabo por medio de la Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE) en donde se concentran las aportaciones de los patrones, los trabajadores y el Estado. Los artículos 154 y 162 de la Ley del Seguro Social establecen los requisitos para tener derecho a una pensión por cesantía en edad avanzada o vejez sin distinción de género, sin embargo, hombres y mujeres no se encuentran en igualdad de condiciones. En adición a esto “La pandemia redujo de manera significativa la participación de las mujeres en el mercado laboral de 52 a 46%, sobre todo para atender las necesidades de los hijos o de algún familiar enfermo, pero también el sexo femenino está ligado a sectores como el turismo o restaurantero que fueron los más afectados”, dijo Leonor Quiroz, presidenta de la comisión de ética e integridad de la Coparmex. 

Las pensiones de las mujeres pueden ser hasta 43% menores que las de los hombres. Las principales causas están vinculadas al mercado laboral como la participación en el empleo, la informalidad y el salario, entre otros, donde las mujeres participan en condiciones desiguales. Se identificó que el factor de la esperanza de vida en los hombres y las mujeres resulta importante al momento de calcular el monto de la pensión, en promedio, el hombre vive menos años que la mujer, por lo que si ambos géneros ahorrarán en sus cuentas individuales la misma cantidad de dinero, se obtendrían tasas y montos más bajos para las mujeres, para el caso del género masculino se tendría una pensión de 3,899.00 pesos, 7.0% mayor a la obtenida por el género femenino que sería de 3,644.00 pesos. Con estos datos podemos observar que el actual sistema de cuentas individuales opera bajo un esquema de igualdad formal o supuesta neutralidad en cuanto al género, pero la realidad es otra. Este sistema puede llegar a dejar más desprotegidas a las mujeres al considerar disposiciones directamente discriminatorias. 

Ante esta disparidad en las pensiones de las mujeres resulta necesario hacer políticas públicas con enfoque de género y en proyectos privados de las Afores.

En un mundo utópico se debe pensar en un enfoque donde se tomen en cuenta las diferencias biológicas que hay entre la mujer y el hombre y las diferencias que la sociedad y la cultura han obstaculizado. En algunas circunstancias es necesario que haya un trato heterogéneo de mujeres y hombres para equilibrar esas diferencias. Para generar un cambio, es importante que este tema sea parte de la agenda pública. Hacer visible este problema para que todos tengamos acceso a una vejez digna.

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